Sólo tres de cada diez casos de autismo se diagnostican a tiempo

El trastorno comienza a dar síntomas a los dos años pero la confirmación de la patología únicamente se produce a esa edad en el 30% de los pacientes, con lo que se pierde tiempo para la atención terapéutica

En la Asociación de Autistas se incluye atención psicológica y logopedia.

En la mayoría de las patologías se sabe que un diagnóstico a tiempo y, si cabe, precoz, evita secuelas y favorece el tratamiento. Y en el autismo, un trastorno del desarrollo calificado como la patología mental más común en la infancia, es, si cabe, más importante. En cambio, los datos no responden a esta necesidad de tratamiento y sólo el 30 o 40% de los casos de autismo se diagnostica a tiempo, es decir, a los dos años de edad. En la actualidad, se están diagnosticando muchos a los tres o tres años y medio, lo que hace "que se pierda un tiempo fundamental para la aplicación de terapias", asegura una de las psicólogas de la Asociación Autismo Granada, Andrea Fernández.

La característica del autismo es la afectación de tres áreas: el lenguaje, la conducta y las habilidades sociales. No se conoce la causa y no tiene cura, aunque sí tratamiento, que se basa en terapias y rehabilitación para intentar recuperar las áreas afectadas, y que llega a nivel farmacológico en los casos más extremos.

En investigación, "los últimos estudios están analizando la presencia de algún gen determinado en estos niños, pero no hay nada todavía confirmado".

Pero cada caso es un mundo. Y en total suman muchos ya que se calcula que su incidencia es de 10 casos por 10.000 y que, según el sexo, la prevalencia es de cuatro niños por una niña autista. Así, aunque siempre el nexo común es que están las tres áreas mencionadas antes afectadas, el grado puede ser muy variable. "En lenguaje puede haber niños que hablan aunque mal y otros mudos; en conducta los hay muy repetitivos y otros casi normalizados; y en habilidades sociales los hay aislados y otros que aceptan el contacto con su entorno", explica la psicóloga.

Así, lo fundalmental en este desorden es el diagnóstico para comenzar cuanto antes el tratamiento porque "el pronóstico es distinto según la edad del diagnóstico, los recursos familiares, el tratamiento, la existencia o no de lenguaje o las enfermedades asociadas". Aunque no tiene por qué agudizarse, "cuanto antes se empiece con las terapias psicológicas, de la motricidad o del lenguaje mejor porque el sistema nervioso es muy plástico y puede cambiar si se actúa a tiempo". Según la psicóloga, la sociedad tiene una idea distorsionada del autismo creada por el cine o la televisión, que muestran a un autista aislado en una esquina de la casa, escondido y violento. Y nada más lejos de la realidad. "En un entorno normalizado y con inclusión social imitan comportamientos y conviven perfectamente".

A los dos años comienzan a aparecer señales que indican que puede haber un problema. "No aparece el lenguajes, no señalan para pedir las cosas, no fijan la vista en lo que se les muestra, cosas que a esa edad tienen que hacer". En estos casos, hay que alertar al pediatra, que es el que deriva a Salud Mental, donde realizan los exámenes más precisos y fijan el diagnóstico. Pero no todo funciona bien y los padres se quejan de la lentitud del sistema y de que los controles de los pediatras no son tan precisos y a tiempo como debieran, así como la atención hospitalaria por su saturación. De hecho, sólo en Granada hay una unidad específica en el hospital Materno-Infantil, insuficiente, que se complementa con los centros de atención temprana, ya para casos diagnosticados.

Fonte:http://www.granadahoy.com/article/granada/419885/solo/tres/cada/diez/casos/autismo/se/diagnostican/tiempo.html