«Un 20% de niños y adolescentes sufre depresión», afirma Celso Arango El jefe de sección de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón de Madrid ingr


Las condiciones sociales, la competitividad, la familia o el estrés de la primera década del siglo XXI influyen, pero el doctor Celso Arango, experto en neuropsiquiatría infantil y desde hoy miembro de la Real Academia de Medicina del Principado de Asturias, mantiene que los trastornos mentales en niños y adolescentes «existen desde siempre, simplemente antes no se les prestaba atención».

Mantiene este asturiano de padre gijonés y abuelo ovetense que hoy día «hasta un 20% de los menores sufren alguna depresión a lo largo de su infancia y adolescencia, lo que pasa es que incluso puede pasar inadvertida por los propios síntomas». Según cuenta Celso Arango -«mi nombre y mi apellido delatan mi ascendencia asturiana»- la depresión se manifiesta de muy distinta manera en los adultos que en los niños. «Mientras en los mayores aparece la melancolía o la apatía, el niño se vuelve más irascible, no come, duerme mal o empieza a hablar de la muerte. Igual que en la tercera edad, que también se vuelven irascibles».

Pero fue más allá el doctor Arango, actualmente jefe de sección de Psiquiatría en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, cuando afirmó que «la mayor parte de las patologías que se dan en los adultos ya estaban presentes en la infancia y la adolescencia. Cuando rascas lo suficiente encuentras orígenes infantiles». De ahí, probablemente, que este licenciado en Medicina por Oviedo, que se fue de Erasmus a Manchester, estudió la especialidad en Madrid, trabajó en Estados Unidos y regresó para trabajar en el Hospital Gregorio Marañón y enseñar en la Universidad Complutense, sea un adalid de la implantación en España de la especialidad de Psiquiatría Infantil.

«En uno o dos años será una realidad, porque todo, el discurso, el tratamiento, las implicaciones familiares, la relación o las cuestiones sociales es diferente a la psiquiatría adulta, con la que mantiene, no obstante, una estrecha relación. La psiquiatría infantil cuenta con características propias suficientemente definidas como para ser una especialidad por sí misma», afirma, mientras añade que «la decisión está tomada. Es algo imparable».

Y necesario, porque los cuadros de ansiedad se multiplican por la competitividad o la moda. «Ahora se diagnostican más».

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