Educación especial para la diversidad

La educación cubana ofrece muchas esperanzas a los niños autistas.

El autismo constituye uno de los desafíos más complejos que enfrenta actualmente la comunidad científica a nivel mundial, y en Cuba constituye una de las especialidades más jóvenes en el campo de la pedagogía.

En la década de los 90 se dieron los primeros pasos en la Isla para la atención a niños autistas, en la escuela para niños con trastornos de conducta Cheché Alfonso del capitalino municipio Plaza de la Revolución.

Allí se ubicó de manera experimental un salón donde un grupo pequeño de esos niños eran atendidos por docentes del Centro de Referencia Latinoamericano para la Educación Especial (CELAE).

Para dar respuesta educativa a todos los niños diagnosticados con ese mal en el país, se inaugura, en el 2002, la Escuela Especial Dora Alonso, ubicada en Ciudad Escolar Libertad. Y posteriormente se crea otra en Santiago de Cuba. En ambos centros laboran especialistas altamente calificados.

La master en educación especial María Caridad García Véliz, quien labora en la escuela Dora Alonso, explicó que allí se atienden 43 del total de 134 niños cubanos con diagnóstico de autismo.

"La educación ofrece muchas esperanzas a los niños autistas. Nuestra escuela trabaja para reducir los problemas de conducta, mejorar sus relaciones con otras personas y propiciar un mejor uso de los objetos manuales, así como crearles hábitos que propicien su independencia.

"Como parte del tratamiento se relacionan con estudiantes de las escuelas primarias aledañas, y los de más edad realizan trabajos sencillos en el Laboratorio de Medicina MEDILAB.

«Además, aplicamos el psicoballet y la equinoterapia, tratamientos que resultan muy eficaces. También tenemos una experiencia con un grupo de estudiantes de la escuela de pintura San Alejandro, quienes ejercitan con ellos habilidades manuales.

"Los alumnos son atendidos en cada grupo por un docente y una auxiliar pedagógica. Además, laboran con ellos profesores de computación y educación física, así como fisioterapeutas, psicoterapeutas y logopedas."

La maestra precisó que en el centro también se atiende a nueve niños que asisten a círculos infantiles. "Ellos acuden al centro una o dos veces a la semana, con el propósito de insertarlos un tiempo después en otras instituciones, pues la atención temprana es fundamental".

La incidencia del autismo en los niños de todo el mundo ha ido en ascenso. Hoy la sufren entre seis y diez de cada mil menores y es más frecuente en los varones.

El autista tiene actitudes repetitivas, con alteración de las capacidades de comunicación, relación e imaginación, sin que, por el momento, se conozcan sus causas exactas. Esto afecta muchos aspectos de la conducta humana, como el movimiento, la atención, el aprendizaje, la memoria, el lenguaje, el carácter y la interacción social.

No obstante la compleja realidad, Cuba presta atención diferenciada y avanza en el tratamiento de los niños autistas. Los docentes comprueban en la práctica que los mejores resultados se obtienen a través de la educación desde las edades más tempranas.

Datos de interés sobre el autismo.

En el autismo aparece dañado todo un circuito cerebral, según David G. Amaral, neurocientífico de la Universidad de California en Davis (EE UU). Los investigadores acaban de empezar a estudiar cómo interactúan dinámicamente las diferentes regiones cerebrales para dar lugar a dichos circuitos, lo que pone al autismo en el punto de mira de la neurociencia moderna.

Afecta a muchos aspectos de la conducta humana, como el movimiento, la atención, el aprendizaje, la memoria, el lenguaje, el carácter y la interacción social.

Se puede detectar en los movimientos de bebés que se dan la vuelta, se sientan, gatean y andan de forma extrañamente descoordinada. A los 18 meses, un autista no señala, no comparte la atención con otros, ni sigue las expresiones de otras personas. A los 2 o 3 años, los niños autistas presentan una profunda falta de respuesta hacia los demás.

Muchos no hablan; por el contrario, pueden embarcarse en rituales, como agitar los brazos, que estimulan su cuerpo. Les disgusta cualquier cambio. Los síntomas del autismo varían de leves a graves, con lo que la verdadera

incidencia de la enfermedad es difícil de evaluar, según Marie Bristol-Power, coordinadora de la investigación sobre autismo que se está llevando a cabo en el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de EE UU.

El autismo clásico en su forma más grave, que provoca retraso mental, se da en uno de cada 1.000 nacimientos. Si se incluyen formas más leves de autismo como el síndrome de Aspberger, la incidencia es de uno de cada 500. La característica común en todos los niños con autismo es una falta de relación social.

No obstante la compleja realidad, Cuba avanza en el tratamiento de los niños autistas y los docentes comprueban en la práctica que los mejores resultados se obtienen a través de la educación desde las edades más tempranas.

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